Meditaciones bíblicas

Vivimos en un mundo que quiere estar a la altura de sus demandas y crear leyes que se adapten a él. Nosotros sabemos qué Ley es la correcta; proclamémosla a quienes deseen obedecerla. Nuestra Ley por la que queremos vivir es la ley de Dios, inscrita en lo profundo de nuestra conciencia, dada y revelada en la Palabra de Dios.

Sigamos el camino por el cual Dios nos lleva, en él nos encontraremos con la gente que no nos esperan, pero que nos recibirán y aceptarán. Miembros de Zdenac - para que la Palabra de Dios no sea en vano - escuchemos, dejemos que la Palabra encuentre su camino.

¡Creámos! La fe nos da la oportunidad de llegar a Jesús siempre y en todo lugar. Hacemos eso por la fe en cada una de nuestras santas misas, así como en la oración, cuando nos dirigimos a Él con el corazón de la fe.

Sentimos en nosotros mismos Dios vivo, que nunca nos abandona, que respira en nosotros y nos da valor para superar todas las adversidades. Afrontemos las adversidades de la vida con la fe, la esperanza y el amor.

El deseo de todos nosotros es estar con Dios, mirar a Dios. Nuestro viaje aquí está marcado por la fe, la esperanza y el amor. Nuestra vida terrenal es muy importante; aunque pequeña e imperceptible, a través de ella entraremos al Reino de Dios.

Testificamos con nuestras vidas aquello que aceptamos por la fe. El deseo de Jesús es que nosotros, sus discípulos, nos encontremos por Él y en Él; para que estemos juntos, para que oremos; para que recordemos sus palabras; para que podamos mostrarnos los unos a los otros actos de amor; para que estemos unidos con Él y así unidos a Cristo, y nos volvamos a dispersarnos por el mundo, y traigamos a otra gente a Dios, y les presentemos el amor y la presencia de Dios.

No olvidemos: por el Espíritu, Dios nos confía sus pensamientos, comparte su amor, nos fortalece con su fuerza. Una fuerza completamente nueva y real entra en nuestros corazones y nos mueve a testificar.

No olvidemos: por el Espíritu, Dios nos confía sus pensamientos, comparte su amor, nos fortalece con su fuerza. Una fuerza completamente nueva y real entra en nuestros corazones y nos mueve a testificar.

Necesitamos vivir en el mundo, pero de manera diferente; vivir con la gente y compartir las situaciones de su vida; necesitamos ser testigos de la verdad. Todo esto lo podemos lograr con el amor y la ayuda mutuos.

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